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sábado, 11 de febrero de 2017

"TURRILLON" o pastel de mejillones y atún para San Valentín

Estos días todo gira en torno a San Valentín o día de los enamorados. La verdad es que no soy nada adepta a éste tipo de tradiciones, prefiero las demostraciones más espontáneas y sin que ninguna tradición o cadena comercial me lo imponga.
Aun así como parece que es un día en el que muchas parejas aprovechan para hacer algo especial, cocinar algo rico o dedicarse palabras de amor, quería compartir con vosotros  una receta sencillísima, que se puede preparar con antelación y que puede complementar una cena de enamorados.


Mi hermano José María y mi marido lo bautizaron como "TURRILLON" ya que suelo hacerlo en Navidad y utilizo los moldes caseros con los que hago los turrones en esas fechas.


                                             160 gr de atún en aceite de oliva
                                               75 gr de mejillones en escabeche
                                             100 gr de queso de untar
                                             4 hojas de gelatina neutra

Abrimos las latas y escurrimos el excedente de aceite.
Ponemos el atún, los mejillones y el queso en un recipiente y trituramos.





Ahora hidratamos la gelatina en agua fría . Ponemos en un cazo la mezcla triturada y cuando esté caliente añadimos la gelatina escurrida. Mezclamos.
Ponemos papel de horno en el molde en el que vayamos a hacer el "turrillón" y vertemos la mezcla.


Ahora envolvemos bien con papel film para que no se reseque y dejamos enfriar al menos 2 horas.
Yo suelo hacerlo un par de días antes, y os aseguro que está aún más rico.



Cuando vayamos a comerlo, lo desmoldamos con cuidado. A la hora de presentarlo, podéis poner un bol con mayonesa al lado, porque en una mezcla que agrada bastante, o decorar con unas perlitas de vinagre o con unos tomatitos y perejil picado.


¿A qué esperáis? Prepararlo hoy mismo y el día de San Valentín lo acompañáis de láminas de pan tostado, una buena ensalada de boletus y una rica copa de vino.

FELIZ SAN VALENTIN
FELIZ FIN DE SEMANA







viernes, 27 de enero de 2017

Coquinas a mi manera

Que maravilla visitar el Mercat de Sant Josep (La Boquería) en Barcelona un sábado en la tarde y descubrir un pescado y marisco de primera calidad a un precio envidiable.
En ésta ocasión he adquirido unas coquinas frescas que me están pidiendo acompañarlas con un vino Tempranillo bien fresquito a pesar del clima.
Puede ser un buen aperitivo para el sábado en la noche o el domingo al mediodía.


Cada maestrillo tiene su librillo, estoy segura que en cada casa se cocinarán un una manera diferente, y no seré menos, las cocinaré "a mi manera".


                                                    Coquinas frescas
                                                    Perejil fresco
                                                    Ajo laminado
                                                    Guindilla

Lavamos bien las coquinas. Son tan frescas que no necesito descartar arena de las mismas, pero si veis que tienen arena, las ponéis en un bol con agua fría y un puñado de sal y las dejáis unos 10-15 minutos, después las laváis bien y os aseguro que la arena no os estropeará el plato.

Ponemos una sartén con un poco de aceite y añadimos los ajos laminados y un par de guindillas pequeñas, es cuestión de gusto.



Cuando el ajo está tierno, añadimos las coquinas y tapamos.



En 2-3 minutos veremos como se abren las coquinas, y ahí es cuando añadimos el perejil picado y retiramos del fuego. Si las almejas o coquinas que usamos son congeladas, suelo añadirles una copa de vino fino o manzanilla y dejar que el aroma inunde el plato, pero en ésta ocasión no he querido apagar el sabor de las coquinas.



Al plato directamente y a disfrutar.



¿Cómo sueles preparar las almejas y coquinas?.

BUEN FIN DE SEMANA



sábado, 8 de octubre de 2016

Sardinas asadas en sólo 7 minutos

Mi madre desde siempre ha comentado que los meses con "R" no son buenos para comprar sardinas, y aunque no estoy segura de donde viene ésta costumbre, procuro no comprar en esos meses éste preciado pescado, porque no se porqué será, pero las madres suelen tener razón, aunque no sepamos porqué.
Las sardinas es un pescado azul que al ser ricas en OMEGA 3, ayudan a bajar los niveles de colesterol en sangre y previene enfermedades cardiovasculares.


Es cierto que podemos comprar latitas de sardinas que nos aportan calcio y vitamina D, pero también podemos surtirnos de sardinas en los meses sin "R", limpiarlas y congelarlas, y cuando tengamos el capricho tenerlas listas para prepararlas.


Es importante que si estaban congeladas, sigáis un proceso adecuado de descongelación, ya sea a temperatura ambiente o dentro de vuestra nevera, pero sin prisa ni forzando el proceso.
Si las congeláis, os aconsejo que lo hagáis con las sardinas limpias.
En mi caso las tenía en filetes.


Y os voy a mostrar como aso las sardinas en el horno para llevarlas en tuper a la oficina, sin esfuerzo alguno y en tan solo 7 minutos.
Lo primero que hago es utilizar una bandeja de un sólo uso apta para el horno, aunque podéis utilizar cualquier otra bandeja.
Y las voy colocando en la misma de forma ordenada.



Les pongo sal ligeramente, aunque en realidad la sardina es un pescado que no necesita nada. Y con un pincel las pinto con una pizca de aceite de oliva para que se hidraten y no pierdan su brillo.


Tenemos el horno caliente a 200º e introducimos las sardinas en él durante 7 minutos.


No las dejéis por más tiempo, ya que no quedan jugosas.
Esperáis que se enfríen y podéis preparar vuestros tuper, para sólo añadir una rica ensalada.



Otra opción es comprar las sardinas, limpiarlas, cocinarlas, envasarlas y congelar los tuper para cuando os apetezcan.
¿Qué os parece? Fácil, ¿Verdad?.

BUEN FIN DE SEMANA

viernes, 19 de agosto de 2016

¿Cómo cocer cañaillas de Cádiz?

Como cada año en ésta época, hago un guiño a la Costa Gaditana, de la que soy una gran enamorada.
En ésta ocasión os enseñaré como se cuecen las CAÑAILLAS, un tipo de caracol de mar que vive en fondos arenosos no más allá de los 100 metros  y que suelen estar posadas sobre las rocas.



La forma en la que tenemos que cocer las cañaillas y en general cualquier marisco, es muy importante, porque la textura debe ser tersa y prieta.
Y por supuesto tener un marisco de buena calidad, en ésta ocasión, mi hermano José María, un gran chef autodidacta, las ha adquirido en el mercado de Cádiz.


Vamos al lío, que luego decís que me enrollo mucho.
Lo primero que tenemos que hacer es comprobar que las cañaíllas están en perfectas condiciones y todas tienen bicho.
Las lavamos bien, poniéndolas en un recipiente con abundante agua fría, y las tenemos dentro una media hora, con esto conseguiremos que expulsen la mayoría de la tierra.



Ahora seguiremos el procedimiento siguiendo las indicaciones de mi querido hermano, un experto en la materia, aunque supongo que cada maestrillo tendrá su librillo.
Llenamos una olla con agua fría y vamos introduciendo las cañaillas.



Añadimos un puñado de sal marina, en éste caso de la Bahía de Cádiz.



Y ponemos la olla al fuego. Desde que el agua comienza a hervir, calculamos 5 minutos.


Pasado éste tiempo, las dejamos reposar en el mismo agua y cuando se hayan enfriado las escurrimos y  a disfrutar. A nosotros nos gustan templaditas, pero es cuestión de gustos. Si no queréis consumirlas en el mismo día y os gustan templaditas, las sumergís en agua caliente durante 10 segundos y las disfrutaréis al máximo.



Espero no haber destrozado ningún mito Gaditano, es un post hecho con mucho cariño. Muchos abrazos a todos los que residís en la maravillosa Tacita de Plata.

BUEN FIN DE SEMANA

viernes, 3 de junio de 2016

Bacalao Dorao o Bacalao A Brás, recuerdos de mi niñez

Cuando era pequeña (no de estatura, porque sigo siendo chica), todo resultaba novedad, cada salida en familia se convertía en una fiesta, y si la salida era a un restaurante a otro país, pues imaginaos.
Cuando era pequeña, existían fronteras, y en mi caso pasar a Portugal era una aventura, enseñar los pasaportes, cambiar la moneda, era maravilloso.
Cuando era pequeña, me encantaba ir a Elvas, la ciudad cercana a casa y pasear por sus calles, escuchar el sonido de otro idioma, comprar "papousecos", unos panecillos pequeños que en casa de mi madre se siguen apoderando del protagonismo cuando hablamos de bocadillos o tostadas para desayunar, y cómo no, ir aun restaurante típico que aún perdura (EL CRISTO), y comer unas almejas, una zapateira y el maravilloso BACALAO DORAO o BACALAO A BRÁS. Os aseguro que ninguno de los tres hermanos protestábamos por comer pescado, ya que es una receta que cautiva  a grandes y pequeños.


El bacalao debe estar desalao, y la verdad es que puede llegar a ser un poco pesado sino tenéis mucho tiempo y queréis cenar el bacalao esa misma noche en la que se os ha antojado. En todos los supermercados hay bandejas muy asequibles de precio y el bacalao está troceado en laminas pequeñas, y lo mejor de todo, ya está desalao.


                                                 1 paquete patatas pajas o 3 patatas medianas
                                                 200gr de bacalao desmigao
                                                 2 cebollas grandes
                                                 4 huevos
                                                 Aceite
                                                 Perejil
                                                 Aceitunas negras
                                                 Sal y pimienta negra

Lo ideal es hacerlo con patatas frescas. Para ello lavamos, y pelamos las patatas y con una mandolina las cortaríamos a la paja. Luego las freiríamos en aceite muy caliente y reservaríamos.
Como es un trabajazo, la verdad, si no tenemos mucho tiempo, como es mi caso, se trata de buscar una formula para cenar un gran bacalao dorao sin demorarnos más de media hora en hacerlo.
Recurrimos a las patatas de paquete. Os aseguro que el resultado es magnífico, y si las trabajamos bien, nadie notará que no son frescas.


Lo primero que hacemos es batir los huevos y poner las patatas dentro, de tal forma que vayan perdiendo su rigidez y se queden blanditas.



Vamos picando la cebolla y la freímos en el aceite, y cuando esté tierna, añadimos el bacalao.


Ahora sólo queda añadir el huevo y las patatas, echar sal y pimienta, y dar un par de vueltas.
Os recomiendo apagar el fuego y dejar que el huevo se cuaje con el calor residual de la sartén, porque lo ideal es que el huevo quede suelto.



¿Veis la foto ?. Pues para mi gusto es el punto ideal, ahora fuera del fuego dejar que se cuaje.
Solo queda emplatar, espolvorear un poco de perejil por encima y añadir unas aceitunas negras por encima.


Casi todos los días, acudo a una cafetería portuguesa en Barcelona que se llama "Amalias", a tomar el café de descanso durante las horas de trabajo, y tengo que reconocer, que me entró el gusanillo al ver que lo servían a los clientes en el almuerzo.
Espero pasar el visto bueno de éstos amigos portugueses. Y si antes de hacerlo lo queréis probar, pasad por "Amalias" en Barcelona y descubriréis la esencia de un plato típico de nuestra hermana Portugal.

BUEN FIN DE SEMANA

sábado, 14 de mayo de 2016

El ceviche de sepia más sencillo que hayáis probado

Hace tiempo que tenía ganas de compartir con vosotros una receta que me encanta y que además no requiere de demasiada dificultad, y que puede resultar un entrante perfecto en cualquier comida de amigos o simplemente para compartir el vermouth dominical con vuestra pareja.
Seguramente relacionaréis el ceville con pescados blancos como el lenguado o la corvina, tan típicos en Lationamérica, pero hoy os propongo hacerlo con algo tan típico en nuestras cocinas como la sepia.

 
Siempre que vayamos a preparar un ceviche hay que tener en cuenta que, como todo pescado que se va a servir crudo o poco cocinado, puede provocar Anisakiais, que es una parasitosis provocada por las larvas del Anisakis, que se encuentran en el aparato digestivo de la mayoría de clases de pescado.
Para evitarlo, debemos congelar el pescado antes de prepararlo , al menos unas 24 horas. La segunda opción sería emplear pescado congelado.


                                                              400 gr de sepia
                                                               Media naranja
                                                               Media lima
                                                               Medio limón
                                                               Media cebolla roja
                                                               Media lata de atún al natural
                                                               Perejil
                                                               Hierbabuena
                                                               Sal

Es importante que tengáis un cuchillo muy afilado, porque cortaremos la sepia en laminas finas como si de tallarines se tratara. Si preferís cortarla congelada, no hay problema, será mucho más fácil, en realidad.




Picamos la cebolla roja y añadimos al bol donde echaremos los zumos de los tres cítricos.


Y añadimos nuestra sepia.


Con solo 2-3 minutos marinando la sepia estará en su punto. No la dejéis mucho más, porque en vez de comer una sepia fresca y tierna, parecerá que coméis cartón.
Para presentar, ponéis la sepia con los trozos de cebolla y espolvoreáis con unas lascas de atún y un poco de perejil picado y hierbabuena o menta.


Servir rápidamente.



Os animo a probarlo, está exquisito y tiene una alto valor nutricional.
¿Qué otros pescados sueles usar para hacer ceviche?.
Espero vuestras recetas.

BUEN FIN DE SEMANA