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sábado, 10 de diciembre de 2016

Polvorones caseros de almendra

Navidad y polvorones están unidos irremediablemente. No podemos separarlos, y en éstos días las sobremesas se llenan de dulces tradicionales que las alargan mucho más.
Los polvorones según dicen los entendidos, nacen como otras tradiciones,  de un exceso de producción de la cosecha, en éste caso  del excedente de trigo y manteca de cerdo en Andalucía en el siglo XVI.
La receta de hoy está llena de paciencia, pero el resultado es fantástico y seguro que se os quitarán las ganas de consumir que venden envasados en las tiendas y grandes superficies aunque digan que son caseros.


La diferencia entre mantecado y polvorón tan sólo es la almendra, que debe ser sin tostar ni freír, cruda. Me han salido 60 unidades, pero tengo que decir que los hago muy pequeñitos para que se puedan comer en un solo bocado, pero el tamaño es lo que menos importa.


                                                 500 gr de harina
                                                 250 gr de manteca de cerdo
                                                 125 gr de almendra molida
                                                 125 gr de azúcar
                                                 1 cucharada de canela
                                                 semillas de sésamo para decorar

Lo primero que hay que hacer es tostar la harina. Podéis tostarla sin problema en el horno, pero tendréis que vigilarla porque se quema con facilidad. Yo en ésta ocasión he utilizado una sartén, que aunque es más lento, no se me pasa y queda perfecta. Estará en el punto justo cuando veáis que cambia de color y se hacen grumos más o menos gordos.





La dejáis enfriar y seguís con la preparación. Es muy importante que esté completamente fría.
En un bol ponemos el azúcar y la manteca de cerdo que estará a temperatura ambiente. Si la añadís fría, será muy difícil de manejar. Removemos hasta que el azúcar esté totalmente disuelta.





Añadimos la harina tamizada, ya que al enfriarse habrán salido aún más grumos y no podemos incorporarla de ésta forma a nuestra preparación.



Estos grumos hay que tirarlos no los incorporéis.


Removemos bien e incorporamos la almendra molida (no harina de almendra) y la canela.




Ahora solo queda integrar bien los ingredientes. Y una recomendación, NO HAY QUE AMASAR, SOLO HAY QUE APELMAZAR E INCORPORAR. No os desesperéis, parece que se desarma, pero con paciencia, iréis consiguiendo una masa compacta.





Podéis ayudaros de un rodillo, pero en ésta masa, vuestras manos serán las mejores aliadas. El grosor de la plancha determinará el tamaño del polvorón. La masa no crece, por lo que quedarán exactamente igual a como los hagáis.  Si tenéis un cortador de pastas es el momento de sacarlo del cajón, si no, una tapadera o cualquier otro instrumento que tengáis a manos os ayudarán en la labor de cortar los polvorones.





Los vais depositando en una bandeja de horno al que habremos puesto un papel sulfurizado. Tenéis que hacerlo con muchísimo cuidado porque se deshacen. Cuando se os acabe la posibilidad de hacer mas, volvéis a reunir la masa y repetís la operación hasta que no os quede nada.



Cuando los tenemos listos, los llevamos al frigorífico durante al menos 1 hora, de esta forma al hornearlos no perderán la forma. Precalentamos el horno a 180º y los metemos con cuidado durante 10-12minutos, dependerá de vuestro horno.
Yo en algunos de ellos he espolvoreado unas semillas de sésamo, aunque luego los espolvorearé de azúcar y en algunos pondré unas almendras picadas. Ya dependerá de cada uno.




Ya están listos nuestros polvorones. Si queréis tener un detalle con algún amigo, los podéis poner en una cajita envueltos en papel de seda y añadir una felicitación.



Quedan ideales y es un detalle perfecto para endulzar la vida de vuestro entorno.

Espero vuestro comentarios y fotos.

BUEN FIN DE SEMANA











sábado, 5 de noviembre de 2016

Bizcocho de boniato

Increíble pasear por algunas calles y descubrir cómo algunos centros comerciales y tiendas han empezado a poner la decoración de Navidad, y si os soy sincera, eso me crea un poco de ansiedad. ¿Qué dejaremos para Diciembre?. Pronto estaremos con el bañador y con el árbol de navidad en la piscina.
Supongo que estaréis pensando qué tiene que ver todo esto con la receta de hoy. Sencillamente, que al ver la decoración navideña, oler a castañas asadas y tener el tiempo un poco invernal, aunque sea solo por la lluvia, me acordé del bizcocho de boniato, que cuando lo probéis os sabrá o por lo menos os recordará a la Navidad, a juegos de mesa alrededor de la chimenea,  aun chocolate caliente en la sobremesa y a nostalgia ...


Aunque el aspecto no es muy halagüeño, os prometo que lo haréis durante el invierno un montón. Su corteza es crujiente como para cortarlo con el cuchillo del pan, y por dentro es tierno como si fuera un púdin.


                                                     300 gr de boniato asado o cocido
                                                     150 gr de azúcar moreno
                                                     4 huevos medianos
                                                     120 ml de aceite
                                                     90 ml de leche
                                                     1 cucharadita de canela
                                                     4-5 clavos de olor
                                                     1 trocito de jengibre fresco
                                                     280 gr de harina
                                                     1 sobre de levadura

En primer lugar tenemos que cocer o asar el boniato. Yo he optado por cocerlo en la olla express  10 minutos y amortizar mi tiempo, pero si disponéis del mismo, os aconsejo asarlo.
Lo pelamos e incorporamos a un bol apto para amasar.


Incorporamos el azúcar moreno. El bizcocho no debe quedarnos muy dulce, por lo que en ésta ocasión os aconsejo éste tipo de azúcar.



Añadimos los huevos y batimos hasta incorporar bien.



Seguimos con la leche, que puede ser desnatada si queréis como es mi caso y con el aceite. Yo suelo incorporar aceite de girasol a los postres cuando la receta lo requiere, pero hoy he utilizado aceite de oliva suave porque queda mucho más rico.




Batimos bien e incorporamos las especias.




Batimos bien y ya sólo queda añadir la harina y la levadura.




Engrasamos el molde que hayamos elegido y vertemos la masa en él.



Tapamos con un paño y dejamos reposar el tiempo en el que horno se calienta.



Introducimos en el horno que lo tenemos a 180º durante 40 minutos y tendremos un bizcocho de boniato exquisito.



Dejarlo enfriar antes de desmoldarlo, y a disfrutar.



Ya me diréis a que os sabe y a que huele... yo lo relaciono a la Navidad y aunque es un poco pronto, hoy el día lo pedía.

BUEN FIN DE SEMANA