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viernes, 7 de abril de 2017

Quiché de calabacín y queso fresco

Hoy empieza la Semana Santa y en muchas familias sigue la tradición de hacer platos que llamamos de Vigilia. Siempre relacionamos la misma con potajes de legumbres y recetas con pescado, pero hoy os doy una idea que encaja con éstas fiestas y es ideal para las cenas.


Se puede consumir frío o templado y es ideal para llevar al campo o a la playa, que estos días visitaremos más de uno.


                                                  1 lamina de masa quebrada
                                                  2 yemas
                                                  1 queso fresco
                                                  2 calabacines medianos
                                                  queso rallado
                                                  sal
                                                  pimienta negra
                                                  tomillo

En primer lugar trituramos con un tenedor el queso en un bol.




Añadimos las yemas de huevo y el queso rallado.





Removemos bien y salpimentamos y ponemos una pizca de tomillo



      Extendemos la lámina de masa quebrada en el molde que vayamos a preparar.



La acoplamos bien al molde y la pinchamos con un tenedor para que no nos suba al hornearla.


Echamos el relleno en la masa procurando que quede bien repartida.




Lavamos y cortamos el calabacín en finas láminas.


Lo vamos colocando cuidadosamente sobre todo el pastel.



Lo metemos al horno que tendremos precalentado a 180º durante unos 40 minutos con calor arriba y abajo.



Ya solo queda dejar que se enfríe y desmoldarlo.
¿Que os parece? Está super jugoso y el sabor es muy suave.

¿Os animáis?

BUEN FIN DE SEMANA

viernes, 16 de septiembre de 2016

¿Como preparar una quiché de pollo para la cena?

¿Cómo lleváis la vuelta a la rutina? Supongo que hay días que se hace un poco cuesta arriba. Sobre todo porque los días cada vez se acortan y las jornadas de trabajo.
Es importante que aunque los días de diario cuidemos nuestra alimentación y seamos austeros en nuestros menús, para que nuestro organismo recupere la constitución de antes de vacaciones, los fines de semana podamos hacer alguna receta en la que todos disfrutemos de una reunión de amigos sana , pero saliéndonos de la dieta que tenemos pre-establecida.


Hoy os propongo preparar para la cena una Quiché de pollo, que es muy, muy fácil y que además podéis preparar con restos de un pollo asado tal y cómo he hecho yo.


                                               Masa brisa
                                               Nata para cocinar
                                               4 huevos
                                               Sal y pimienta
                                               Jamón cortado en dados
                                               Restos de pollo asado

Si compráis la masa brisa fresca, sólo tendréis que desenrollarla y poner sobre un molde. Os aconsejo que dejéis el papel de hornear en la que viene enrollada, ya que a la hora de desmoldar será mucho más sencillo, además, ahorraremos el tener que añadir mantequilla o harina para evitar que la masa se pegue al molde.
Desenrollamos y adaptamos al molde.






Pinchamos la masa con un tenedor, para evitar que suba, y tapamos con un papel de aluminio, e introducimos en el horno durante unos 15 minutos a 180º.







Mientras la masa se hornea, batimos los huevos, con la nata, la sal y la pimienta.






Sacamos la masa del horno, retiramos el papel de aluminio, y añadimos la mezcla de huevo y nata. A continuación vamos echando los taquitos de jamón y los trocitos de pollo sobre la quiché.






Ahora la llevamos al horno durante unos 25 minutos a 180º.



Transcurrido éste tiempo, comprobamos que esté cuajado el relleno. Ya tenemos una quiché de pollo lista para a cena o para cualquier otra ocasión. Está igual de rica fría o caliente.



Espero que esta quiché se sume a las propuestas de cenas que os he hecho en otras ocasiones.

BUEN FIN DE SEMANA

viernes, 3 de junio de 2016

Bacalao Dorao o Bacalao A Brás, recuerdos de mi niñez

Cuando era pequeña (no de estatura, porque sigo siendo chica), todo resultaba novedad, cada salida en familia se convertía en una fiesta, y si la salida era a un restaurante a otro país, pues imaginaos.
Cuando era pequeña, existían fronteras, y en mi caso pasar a Portugal era una aventura, enseñar los pasaportes, cambiar la moneda, era maravilloso.
Cuando era pequeña, me encantaba ir a Elvas, la ciudad cercana a casa y pasear por sus calles, escuchar el sonido de otro idioma, comprar "papousecos", unos panecillos pequeños que en casa de mi madre se siguen apoderando del protagonismo cuando hablamos de bocadillos o tostadas para desayunar, y cómo no, ir aun restaurante típico que aún perdura (EL CRISTO), y comer unas almejas, una zapateira y el maravilloso BACALAO DORAO o BACALAO A BRÁS. Os aseguro que ninguno de los tres hermanos protestábamos por comer pescado, ya que es una receta que cautiva  a grandes y pequeños.


El bacalao debe estar desalao, y la verdad es que puede llegar a ser un poco pesado sino tenéis mucho tiempo y queréis cenar el bacalao esa misma noche en la que se os ha antojado. En todos los supermercados hay bandejas muy asequibles de precio y el bacalao está troceado en laminas pequeñas, y lo mejor de todo, ya está desalao.


                                                 1 paquete patatas pajas o 3 patatas medianas
                                                 200gr de bacalao desmigao
                                                 2 cebollas grandes
                                                 4 huevos
                                                 Aceite
                                                 Perejil
                                                 Aceitunas negras
                                                 Sal y pimienta negra

Lo ideal es hacerlo con patatas frescas. Para ello lavamos, y pelamos las patatas y con una mandolina las cortaríamos a la paja. Luego las freiríamos en aceite muy caliente y reservaríamos.
Como es un trabajazo, la verdad, si no tenemos mucho tiempo, como es mi caso, se trata de buscar una formula para cenar un gran bacalao dorao sin demorarnos más de media hora en hacerlo.
Recurrimos a las patatas de paquete. Os aseguro que el resultado es magnífico, y si las trabajamos bien, nadie notará que no son frescas.


Lo primero que hacemos es batir los huevos y poner las patatas dentro, de tal forma que vayan perdiendo su rigidez y se queden blanditas.



Vamos picando la cebolla y la freímos en el aceite, y cuando esté tierna, añadimos el bacalao.


Ahora sólo queda añadir el huevo y las patatas, echar sal y pimienta, y dar un par de vueltas.
Os recomiendo apagar el fuego y dejar que el huevo se cuaje con el calor residual de la sartén, porque lo ideal es que el huevo quede suelto.



¿Veis la foto ?. Pues para mi gusto es el punto ideal, ahora fuera del fuego dejar que se cuaje.
Solo queda emplatar, espolvorear un poco de perejil por encima y añadir unas aceitunas negras por encima.


Casi todos los días, acudo a una cafetería portuguesa en Barcelona que se llama "Amalias", a tomar el café de descanso durante las horas de trabajo, y tengo que reconocer, que me entró el gusanillo al ver que lo servían a los clientes en el almuerzo.
Espero pasar el visto bueno de éstos amigos portugueses. Y si antes de hacerlo lo queréis probar, pasad por "Amalias" en Barcelona y descubriréis la esencia de un plato típico de nuestra hermana Portugal.

BUEN FIN DE SEMANA